Friday, July 03, 2009

cambié de dirección !!

Hola Amigos!
Mi nueva dirección es http://mauriciomalbran.blogspot.com/
Favor actualizar sus "agendas"
Un abrazo a todos y nos seguimos viendo allá!
Mauricio Malbrán

Thursday, June 18, 2009

¡El sistema tiene la culpa!

Un día lunes temprano me apareció un Herpes Zoster en la cintura. El doctor me dio una receta y partí a la farmacia Ahumada a comprar. Yo no sabía que el remedio se vendía en cajas de 10 comprimidos que costaba como $29.000.- o en caja de 42 comprimidos que costaba como $50.000.- Confieso además que no me fijé y dejé que la dependiente en la farmacia me guiara: “según esta receta necesita dos cajas”! Obvio, me dio dos cajas de 10 comprimidos, las pagué y me fui. En realidad, necesitaba 40 comprimidos.

En la próxima visita al doctor le comenté lo caro del tema, y me abrió los ojos respecto a la caja de 42 comprimidos! Quedé de una pieza, volví a la farmacia, hablé con la supervisora, que amablemente me explicó que me entendía, que en todo caso esa sucursal no vendía el medicamento en 42 comprimidos, y que no podía hacer nada pero ¡“que yo debía fijarme más al comprar”!
¡Uds. entenderán que me sentí estafado! Una compra que podría haber hecho por $50.000.- me terminó costando más del doble.

Y me quedé pensando ¿de quien es la culpa que pase esto? ¿Porqué me confié en la dependiente?

Ella tiene incentivos para vender, igual que un vendedor de camisas o de equipos de audio. Averigüé y le pagaban $300 por venderme ese medicamento. No es mucho dirá uno, pero va sumando. Pero el tema de fondo ¿es lo mismo vender camisas que vender “salud”?

Yo soñaba que en temas de salud habría más preocupación por el paciente, que los involucrados en el proceso se preocuparían realmente del enfermo, para mejorarlo al menor costo posible.

Culpa del sistema dirá uno! Y si, en parte! También podemos observar ahí la responsabilidad individual de la vendedora. Ella sometida a la tentación de obtener mejores resultados, y mejores ingresos, versus preocuparse del bolsillo del cliente! Esa dependiente también podría haber renunciado a sus $300.- y darme la información completa.

De hecho, en otro oportunidad, me sorprendió enormemente pasar a una Copec, y que un bombero me diga, “Señor, no se si Ud. sabe pero mañana baja la bencina $18.- ¿Igual quiere llenar hoy?” A el también le pagan comisiones por venta! Merece ser destacado: es la Copec que queda en Vitacura esquina de Coronel Avendaño, viniendo desde la cordillera casi al llegar a la rotonda Irene Frei.

Mi reflexión es que, está bien, “el sistema tiene la culpa” porque nos somete a tentaciones, pero cada uno de nosotros tiene la opción de caer o no en tentación, en tantos pequeños actos del día a día, y cada uno de esos actos tienen costos para uno, pero esa es la definición de tentación ¿no? Si no tuviera costos todos haríamos siempre lo correcto. Si eso es así, reclamemos contra el sistema para disminuir las tentaciones, y al mismo tiempo cada uno de nosotros puede analizar donde - laboral, familiar, social o espiritualmente - podemos alinear mejor nuestro hacer con nuestros valores. Por último, está claro que el reclamo nace de algo que yo mismo podría haber hecho mejor. Ahora, me hago responsable y cotizo antes de ir a la farmacia!

Wednesday, May 27, 2009

El tiempo es oro

tiempo-oro
Dicen, desde tiempos inmemoriales, que el tiempo es oro.
De ser así, todas las mañanas, a cada uno de los más de 6.780 millones de habitantes del planeta, se le entrega ¡la misma cantidad de oro! O sea, cada uno de nosotros recibimos 24 horas para hacer con ellas lo que queramos.

¡El tiempo es el único bien realmente democrático!

En mi caso, durante mucho tiempo, decidí usarlo todo en un solo tema, y, merecidamente, fui calificado de trabajólico por eso.
Hoy, ya más maduro, pienso que cada uno de nosotros debe construir un buen equilibrio entre las siguientes cuatro áreas que se disputan esas 24 horas:
El espacio familiar, por cierto, la responsabilidad primera de cada uno de nosotros. Ocuparse activamente del bien-estar propio y de la familia directa, cónyuge, hijos, y luego padres, hermanos, tíos, etc.
El espacio laboral, de ese casi nadie se olvida, base de la realización personal de muchos, esencial para tener recursos para vivir. Pienso que en mayoría de los humanos es el más presente de todos por la obligatoriedad de los cumplimientos, ya sea de horarios, de entregas, de contratos … no hay como zafarse.
El espacio social, que tal vez podría llamarse frente solidario, es decir, aquellas cosas que hace uno a favor de los más desposeídos, una forma también de agradecer por los dones recibidos. Englobamos aquí cualquier tipo de ayuda a terceros, habitualmente de condición social más desmedrada, que involucre tiempo nuestro y que se haga sin buscar ninguna retribución directa. Este frente llena el corazón. Todas las veces que lo he practicado, termino observando que he recibido mucho más de lo que dado.
El espacio espiritual, que tiene que ver con la búsqueda de la trascendencia. Algunos lo resuelven en las iglesias, otros con la energía universal, otros con la Pachamama, pero lo relevante es la búsqueda!

Mi experiencia es que es preciso analizar con frecuencia, ojalá al menos semanal, que está haciendo cada uno con sus 24 horas. ¿Están presentes estos cuatro espacios? Si no es así, se puede vivir mucho tiempo, pero en algún momento, los espacios ausentes pasarán la cuenta.

Si uno efectivamente ocupa su tiempo en estos 4 espacios, yo creo que uno vive “más feliz”. Entonces mi recomendación es a pensar con frecuencia ¿que estoy haciendo para desarrollar cada frente?

Y aquí una invitación a los que somos, como yo, más apretados con sus gastos y sienten que siempre se puede postergar el gasto en desarrollo personal. Una consulta, ¿Cuánto tiempo invirtió el año pasado en su propio crecimiento? Es cierto que muchas de esas actividades de crecimiento son caras, y que al momento de tener que elegir frente a “buenas vacaciones” para la familia al menos yo siempre privilegié vacaciones, no es menos cierto que uno podría conciliar las dos, si se lo propone y si le da la importancia que realmente tiene.

En definitiva "mida la forma en que está invirtiendo las 24 horas que le entregan todas las mañanas, y sea conciente de ello"


Monday, May 04, 2009

Crear responsabilidad en los jóvenes

En la última reunión familiar, un sobrino mío comentó que le habían encomendado el trabajo de lijar las maderas del parrón, para luego poder pintarlas. El encontraba ese trabajo aburrido, “una lata”, y había decidido dejar de hacerlo. Mi reacción fue “este joven necesita incentivos monetarios”. Pero su padre comentó que ya lo había ofrecido, a lo que opiné “seguro había sido poco atractivo”!
Recién a los dos días después, nótese que pasó harto tiempo, caí en cuenta ¡cuan equivocado estaba yo! No es un problema de falta de “incentivo económico”, sino de falta de “sentido” del trabajo. Tampoco sería problema si fuera solo “ese” trabajo el aburrido pero que hubiera otros en que si colaborara activamente.

Como encontrar entonces el “sentido” de esos trabajos, para poder mostrarlo a nuestros hijos. Era más fácil en tiempos pasados, cuando las familias se alimentaban de lo que cosechaban. Pocos se habrán cuestionado si era agradable o no sembrar. Simplemente, había que hacerlo. Si, pero ¿porqué los hacendados hacían trabajar a sus hijos en el campo, como cualquier peón?

¿Porqué yo, a su edad, hacía ese tipo de trabajos “aburridos”? Yo recuerdo dos razones: en unos casos era simplemente una obligación (hacer tu cama), pero en otros estaba conciente que si no los hacía yo o mis hermanos, lo haría mi madre, y eso le daba un “sentido” al trabajo. Hoy la tecnología por un lado y por otro lado el aumento de los ingresos permiten pagar por esos trabajos, entonces, para los hijos, no es para nada evidente que uno esté ayudando a su madre, sino sólo reemplazando costo lo que el hijo confirma cuando uno le ofrece pagar por un trabajo.

Me pregunto entonces si, en los niños, ¿será tan importante darle sentido al trabajo? Puede que ellos no lo entiendan todavía, pero el adulto sabe que pedir a los jóvenes que aporten con su trabajo en la casa tiene mucho “sentido” para que ellos aprendan que el vivir en comunidad exige participar. Es necesario aportar con algo, hacerse responsable de algo.

Fácil decirlo hoy que mis hijos ya son adultos. Miro hacia atrás y veo que no hice lo que hoy propongo. Ni siquiera lo pensé. Y si lo pensé, no quise ganarme un conflicto con el hijo(a) y cejé.

¿Cómo modelar frente a nuestros hijos el dar sentido al trabajo? Porque se requiere efectivamente que ellos lo vean. No es lo mismo saber que el papá o la mamá trabajan duro, que verlo y tener opciones de ayudar.
Es necesario crear esos espacios! Hay muchas maneras de hacerlo, se puede elegir cuales trabajos hacer, también donde hacerlo (en la casa, en el colegio, en una organización de ayuda social, en el barco), pero todas requieren que el adulto vea el sentido que ello tiene y él no lo encuentre “aburrido”.

Friday, November 21, 2008

¡El regateo! La forma de negociar rentas

Hace unos años estuve de vacaciones en Egipto y pude ver lo que todos comentan. “El arte del regateo”. Cómo en todas las negociaciones, es muy importante la comunicación entre las partes, y existen allí una serie de códigos que los iniciados dominan, y que les permiten conocer el precio “correcto”, así entre comillas porque todos sabemos que el precio correcto es ese precio en que Ud. está dispuesto a comprar y el otro está dispuesto a vender. Como al final, uno puede comprar al 10% del valor inicial, los no iniciados, ven en este método abusos hacia el turista, falta de seriedad, incluso hasta estafas. En Chile, con menor intensidad, es lo que vemos en la Vega o en cualquier feria.

Y sin embargo, eso que occidente califica tan duramente, pasa con frecuencia en la relación laboral. Baste ver la negociación que acaba de terminar “exitosamente” entre el gobierno y los empleados públicos. El gobierno abrió la discusión con un 5% contra un 14,5% de los trabajadores, y ambos fueron regateando hasta llegar al acuerdo final.

Con diferencia por cierto en los montos, en la mayoría de las negociaciones colectivas del país, ocurre algo parecido, especialmente en las negociaciones regladas en que la ley fija un itinerario muy claro. El sindicato que negocia parte con el “tejo pasado”, y si bien los dirigentes tienen plena conciencia de ello, deben hacer como si creyeran en ello, sobretodo para entusiasmar a sus socios en ese proyecto y demostrar a la Empresa que “tienen fuerza”. La Compañía por su lado, a sabiendas de esta situación ofrece poco, siempre preocupada de controlar los gastos, pero sobretodo para contener las expectativas de los trabajadores. El problema para los dirigentes ocurre cuando han levantado muchas expectativas, y luego en la mesa de negociación llegan a una cifra que les parece a ellos razonable, pero a esa altura los trabajadores esperan más. Los buenos dirigentes logran convencer a sus bases, y se firma el acuerdo, pero la sensación es que “no se cumplió con las expectativas”.

¿Qué pasa si una de las partes decide salir unilateralmente de este regateo? Y por ejemplo, plantea con claridad que el no está regateando y que esta es su oferta final. Simplemente la otra parte ¡no le cree! E igual intenta regatear, estilo veguino. Y cómo al negociador ya no le queda espacio para ofrecer, va directo al conflicto.

¿Qué posibilidades tenemos de evitar este regateo?
La mejor manera, a mi juicio, es ¡comenzar mucho antes! Salirse de los márgenes de la negociación reglada, anticipando la negociación. De esta forma ambos negociadores podrán explorar las necesidades del otro, y de sus mandantes (recuerde que los que están en la mesa, ambos son mandados), y barajar entre ambos fórmulas creativas que permitan construir acuerdos convenientes para ambos. Ello, por cierto, requiere todas las habilidades que analizamos en “Construir la confianza” (octubre 2006).

En definitiva, trate de sacar su negociación del centro de la “noticia”, aunque sea noticia interna a su empresa. Ya tiene bastante trabajo en alinear las expectativas de unos y otros, para agregar además la presión de la coyuntura.

Sunday, October 12, 2008

Sea autónomo, pida ayuda!

Me tocó hace poco escuchar una charla interesante de un francés que se llama Gilles le Cardinal, que es conocido, entre muchas cosas, por haber escrito un libro que se llama “La Dinámica de la Confianza” que trata sobre como construir la relación en proyectos complejos, y por haber desarrollado un método sobre este tema que se llama MAT Espejo. MAT porque analiza los Miedos, Atracciones y Tentaciones, y Espejo porque lo hace invitando a todos a colocarse en los diferentes puntos de vista que podrían haber en la situación.

Nos contó que, en un trabajo que hizo con personas discapacitadas, le había correspondido estudiar que significaba ser autónomo. Inicialmente, imaginaron que significaba poder hacer las cosas básicas de la vida, como comprar alimentos, prepararlos, ser capaz de mantener una casa, pero rápidamente se dieron cuenta que varias personas no sabían hacer algunas de esas cosas y, sin embargo, lograban vivir en forma autónoma.

Finalmente llegaron a una conclusión que parece una paradoja: “Ser autónomo es aquel que sabe pedir y obtener ayuda para definir y conseguir llevar a cabo sus propósitos”. O sea,

“Sea autónomo, pida ayuda”

Comentó que cada persona es “única y con defectos”. Es única en su cuerpo (adn, huellas digitales, iris, etc…) en su inteligencia, en sus redes relacionales, en su elección de valores y compromisos. Y, al mismo tiempo, tiene defectos.
Entonces, cuando se encuentran dos personas, pueden ocurrir todas las interacciones que aparecen desde esa dualidad. Uno puede dominar al otro, conociendo y explotando los defectos del otro, o uno puede subordinarse al otro, centrado en sus propios defectos, o uno puede ayudar al otro a lidiar con sus defectos.

El desafío es aceptar al otro en esa unicidad que tiene, con sus defectos, y construir confianza en la relación. Esa construcción obliga a tomar riesgos, a develar alguno de sus defectos, para que el otro a su vez se atreva a avanzar más.

Su conclusión es que la confianza debía ser fecunda, pues proviene de un acto gratuito y da frutos extraordinarios. Nos invitaba incluso a descubrir como nuestras propias debilidades podían ser fecundas.

Es bastante sorprendente analizar estos puntos, porque al menos yo, he hecho lo contrario. He sido contrario a pedir ayuda, intentando siempre resolver mis problemas por mi mismo, cosa que he logrado en los ámbitos materiales, pero mucho menos en los ámbitos emocionales o relacionales. A esta altura de mi vida, estoy consciente que habría sido mejor haber estado más abierto a pedir ayuda.
Por otro lado, me he sorprendido en más de una oportunidad, admirando en demasía a una persona, y, luego, siendo fuertemente sorprendido por descubrir sus debilidades. De la misma manera, ha ocurrido al revés. Hubiera sido bueno haber estado más consciente de esta dualidad, habría podido aceptar mejor a las personas a mi alrededor.

Nunca olvides, me digo a mi mismo ahora, que somos todos humanos!

Friday, September 05, 2008

Relaciones Laborales

Les propongo analizar el crecimiento de una empresa desde sus orígenes. Supongamos que se inicia como una pequeña empresa en que trabaja el dueño y un par de ayudantes, como varias de las empresas que Patricia Politzer describe en su libro “Chile ¿de qué país estamos hablando?”.
Naturalmente, la relación dueño – trabajador es inmediata, y de mucha colaboración mutua. Ambos se conocen no sólo en lo laboral, sino también en su vida personal, y, de una u otra forma, forman una pequeña comunidad.
Para el empresario, el trabajador es un colaborador importante, le preocupa que haga bien su trabajo, se ocupa entonces de ayudarlo a resolver sus problemas. Le da permisos para resolver sus problemas personales y espera de vuelta que el trabajador este dispuesto a dar lo mejor de si mismo, y también dar más tiempo cuando se le necesite.
Por su parte el trabajador, conoce de cerca las vicisitudes del negocio, entiende los problemas del dueño, incluso conoce sus problemas personales, y entonces “entiende” a su jefe y le es fácil explicar y aceptar los “excesos” que pueden aparecer en la relación diaria. Como se ve, la relación está expuesta a “abusos” de ambos lados, pero se van auto regulando, en la conversación diaria, en el conocimiento mutuo.

A medida que la empresa tiene éxito, crece, tiene mas personal, el jefe – dueño, se va alejando de los problemas de las personas. Cada vez tiene menos tiempo para eso, pues tiene muchos otros problemas donde se va la vida de la empresa, donde muchas veces se define la continuidad de ella, una serie de decisiones importantes que tomar cada día. El dueño tiene clara conciencia que no sólo se juega la empresa, sino que también la fuente de trabajo de muchas personas. Aparecen las jefaturas intermedias, y, igual que en el juego del teléfono, la comunicación se dificulta, y se hace cada vez más difícil comprender al otro.

Lo que se veía como un “abuso” entendible, deja de serlo, y la relación comienza a ser más normada. Donde antes era un grupo en torno a un objetivo común, ahora aparecen las posiciones, la definición clara de mis derechos – primero – y de mis deberes –después-. Y cuando las compañías se descuidan en atender y en comunicar con claridad, a todos los trabajadores, los diferentes aspectos de la vida laboral que les preocupan, se están creando todos los espacios para que nazcan los sindicatos.

Los sindicatos pueden jugar un gran papel en la vida de una empresa: como articulador de comunidad entre los trabajadores, como canal de comunicación bidireccional entre la administración y los trabajadores, y también como negociador, no sólo en la negociación colectiva, sino en cualquier momento. Como construir buenas relaciones con un Sindicato será el tema del próximo artículo.